En la segunda entrega de esta serie de artículos examinamos los conceptos de distribución de beneficios a la luz de las disposiciones del Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre. Tomando como referencia el reciente lanzamiento de la misión conjunta de colaboración entre Kenia, Uganda y Egipto, el análisis se centró en el estudio de caso de cómo se materializan los conceptos de cooperación internacional y distribución de beneficios en el contexto africano. También debe señalarse que el término «beneficios» aún no ha sido definido de manera explícita; sin embargo, lo que constituye un beneficio —y lo que este artículo pone de manifiesto— es que su definición depende principalmente del segmento espacial específico que un actor pretenda utilizar.
La primera parte de la serie introdujo brevemente la idea de que los Estados africanos han abordado la exploración espacial como una herramienta de fortalecimiento de capacidades, apoyándose especialmente en los productos y servicios derivados de los datos de observación de la Tierra (EO, por sus siglas en inglés) para ayudar a resolver algunos de los desafíos de desarrollo del continente. Utilizando el lanzamiento del satélite ClimCAM como estudio de caso, el análisis mostró cómo los Estados africanos interpretan la noción de «beneficio» como el acceso a datos e información, así como a las aplicaciones prácticas derivadas de las tecnologías de observación de la Tierra.
A continuación, se presenta un análisis más detallado de lo que significa la soberanía de los datos para África. La pregunta que surge entonces es la siguiente: si los datos constituyen el beneficio, ¿quién debería ser su propietario, controlarlos y gobernarlos?
Introducción
La hipótesis de este artículo es que, si bien el artículo I reconoce el derecho a utilizar y explorar libremente el espacio ultraterrestre, las naciones emergentes dependen cada vez más de las capacidades de provisión de datos derivadas de las actividades espaciales para impulsar sus agendas nacionales. Para ello, pueden considerarse los marcos jurídicos vigentes que regulan las actividades de los Estados africanos como ejemplos claros de esta tendencia. La visión de un programa espacial africano unificado se estableció el 31 de enero de 2016 en Addis Abeba, marcando un cambio significativo en la gobernanza dentro de la Unión Africana. En consonancia con los principios generales de la Agenda 2063, esta iniciativa buscó integrar las aspiraciones colectivas de los 55 Estados miembros. El Programa Espacial Africano se articula en torno a cuatro áreas prioritarias: observación de la Tierra, navegación y posicionamiento, comunicaciones satelitales y conectividad, y ciencia espacial y astronomía.
Poco después de este avance, la Unión Africana adoptó también en 2016 la Política y Estrategia Espacial Africana. Estos documentos de política pública comenzaron a elaborarse en 2012 mediante el trabajo de especialistas en formulación de políticas. Su desarrollo respondió al reconocimiento de que África posee vastos recursos agrícolas, naturales e hídricos que requieren una gestión adecuada. En este contexto, también adquieren especial relevancia las aspiraciones de todos los ciudadanos, en particular de las mujeres, los jóvenes y los niños, de vivir libres del miedo, las enfermedades y las privaciones. Como ya se ha señalado, la Política y la Estrategia se diseñaron sobre la base de los pilares más amplios de la Agenda 2063, que se sustenta en indicadores estratégicos y económicos, entre los que se incluyen, además de los ya mencionados, el acceso a la energía, la economía azul y la infraestructura digital.
La importancia de la ciencia y la tecnología espaciales para África
El mundo necesita datos para fundamentar la toma de decisiones basada en la evidencia, y los líderes de organizaciones, en particular, pueden aprovecharlos para extraer valor de ellos y adoptar decisiones que mejoren la vida de las personas a las que sirven. La economía mundial depende cada vez más de las cadenas de suministro globales, las cuales también deberán transformarse con el tiempo. En este contexto, el aprendizaje automático (Machine Learning, ML) y los procesos automatizados pueden anticipar cambios en la oferta y la demanda y adaptarse a ellos de manera eficiente.
Los macrodatos (big data) tienen el potencial de impulsar el crecimiento económico y el desarrollo en África al proporcionar información valiosa para mejorar la experiencia de los clientes, fomentar el desarrollo de productos y servicios innovadores y generar conocimiento útil para la toma de decisiones. Asimismo, pueden ayudar a las empresas africanas a operar con mayor eficiencia, ampliar su presencia en distintos mercados y escalar sus actividades. El análisis de macrodatos promete mejorar la eficiencia operativa, generar nuevas fuentes de ingresos, garantizar ventajas competitivas y facilitar la innovación, aportando así un valor significativo a las organizaciones.
Además, los macrodatos pueden utilizarse para abordar algunos de los desafíos más urgentes que enfrenta África, como los relacionados con la salud, la agricultura, la educación y la energía. Por ejemplo, pueden contribuir a mejorar la precisión de las predicciones de inundaciones en Malaui, ayudar al Gobierno de Sudáfrica a cartografiar con mayor exactitud la ubicación de asentamientos informales y permitir a las compañías de seguros ofrecer servicios personalizados mediante la anticipación de la tasa de abandono de clientes. En términos generales, la combinación de los macrodatos y las aplicaciones espaciales tiene el potencial de transformar la economía y la sociedad africanas al proporcionar información que ayude a las empresas a crecer, mejorar los servicios públicos y afrontar algunos de los desafíos más importantes del continente.
La soberanía de los datos en África
Por controvertido que pueda parecer, la realidad es que la soberanía de los datos en África se encuentra fragmentada entre ámbitos regionales, institucionales y del sector privado. Prácticamente todos los programas del Programa Espacial de la Unión Africana (UA) fueron iniciados y/o financiados por la Unión Europea (UE). Entre ellos se encuentran el programa de Vigilancia Mundial del Medio Ambiente y la Seguridad para África (GMES and Africa), SatNav Africa, ClimSA y la futura Infraestructura para la Resiliencia, la Interconectividad y la Seguridad por Satélite (IRIS²). También existen otros programas continentales que no están directamente bajo la supervisión de la UA, como SERVIR, Digital Earth Africa, la Organización Regional Africana de Comunicaciones por Satélite (RASCOM), Automated Navigation for Africa (ANGA) y el Square Kilometre Array (SKA).
Estos ejemplos muestran que se están logrando avances importantes en el continente; sin embargo, la soberanía de los datos sigue siendo un concepto en desarrollo. El debate se centra menos en la propiedad de los datos y más en el grado en que los Estados africanos son capaces de generar, gobernar, procesar y aplicar información estratégica mediante capacidades propias. Desde esta perspectiva, la soberanía de los datos representa una transición gradual desde la dependencia de ecosistemas externos de información hacia una mayor participación en su gestión y utilización.
Conclusión
El lanzamiento del satélite ClimCAM ha proporcionado una perspectiva práctica desde la cual examinar la vigencia continua del Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre, incluso para los Estados emergentes. El principio de distribución de beneficios, consagrado en el artículo I, ha sido el eje de nuestro análisis sobre el principio de cooperación internacional, a través de la posibilidad de que todos los Estados puedan acceder al espacio ultraterrestre y utilizarlo con fines pacíficos.
En el caso de África, el acceso al espacio depende de la capacidad de utilizar los bienes comunes globales para promover el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Esto plantea además interrogantes sobre si la infraestructura disponible refleja plenamente las capacidades y el potencial propios de un continente en constante crecimiento. Puede afirmarse que el estudio de caso analizado a lo largo de esta serie constituye un hito importante al demostrar que África es capaz de contribuir al desarrollo de la actividad espacial a escala mundial y de utilizar el espacio en beneficio de su población.

